¿HAS PERDIDO TUS DETALLES?

«UN EXCESO DE PANTALLAS HACE PERDER AL NIÑO APRENDIZAJES DEL MUNDO REAL» Alvaro Bilbao

por / martes, 10 diciembre 2019 / Publicado enBlog oficial Barco de Papel

Álvaro Bilbao: «Un exceso de pantallas hace perder al niño aprendizajes en el mundo real»

Este neuropsicólogo apunta a los mitos más extendidos que rodean a las nuevas tecnologías

«Todos tenemos acceso a tablets, móviles, ordenadores… Internet y sus beneficios están en todos lados: nos permiten adaptaciones para niños con discapacidad, operar tumores antes inabordables, desarrollar programación, en cierto modo favorecen el recuerdo… Nos han cambiado al vida». Pero a la vez, advierte el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, autor de «El cerebro del niño explicado a los padres», «las familias deben ser conscientes de que las nuevas tecnologías tienen un impacto en el cerebro en desarrollo de los más pequeños».

En el cerebro de un niño, explica Bilbao, «se están formando permanentemente conexiones neuronales. Si hay algo que consigue hacer un día que no realizaba el anterior, significa que han aparecido conexiones nuevas. Un bebé que aprende a coger algo con sus manitas, un niño que de pronto sabe desbloquear un móvil, poner Netflix… Ha creado conexiones nuevas. Ha experimentado que está haciendo algo nuevo y va a lograr una satisfacción por ello».

Por contra, prosigue, «si el niño no lo consigue, hay una extinción. Aprende que por ahí no puede ir. Esto es lo primero que un padre debe saber», apunta Bilbao. «Y luego están los mejores cerebros, que son los que hacen las conexiones más útiles y no dejan hueco para las inútiles», añade. Esto de las conexiones, continua, «es muy importante. En los recién nacidos hay pocas, por eso no saben andar, hablar… no tienen apenas sinapsis neuronales, las van creando poco a poco, y hay muchas maneras de lograrlo. Estas aparecen gracias al juego libre, a la instrucción de los padres… hay múltiples formas. Como también las hay de no contribuir a su desarrollo, y en esto tiene mucho que ver también un uso incorrecto de las nuevas tecnologías».

Mitos que rodean a las nuevas tecnologías

¿Cómo podemos utilizarlas de forma responsable? Este neuropsicólogo nos da consejos a partir de los mitos que rodean las nuevas tecnologías:

Mito 1. Debe relacionarse pronto con la tecnología.

«Mi hijo con un añito pasa el dedito de una foto a otra…». «Seguro, sí, pero no sabe darle la vuelta a un folio», responde Bilbao. «Las Apps están diseñadas para que todos sepamos usarlas de forma natural. Incluso a una persona mayor, con menos plasticidad cerebral, le regalas una tablet y tarda menos de dos horas en hacerse con YouTube, WhatsApp…».

Mito 2. La tecnología ayuda a desarrollar la inteligencia.

«Ya existen estudios sobre rehabilitación cerebral que afirman que ningún programa tipo Brain Training o Baby Einstein ayudan a mejorar la capacidad cognitiva. Está demostrado en neuropsicología que no hay transferencia de lo aprendido en lo digital al mundo real. Es mucho más complejo para el cerebro reaccionar cuando me quitan el monopatín que jugar a un videojuego. De hecho, pueden crear un problema de abstracción debido a que un exceso de tiempo frente a las pantallas te hace perder aprendizajes en el mundo real. Los niños con más tiempo de pantallas presentan un mayor índice de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), más problemas de comportamiento, de trastornos desafiantes, de depresión infantil, obesidad…».

Mito 3. Hay que enseñar a los niños a ser multitarea

El cerebro humano está «diseñado» para atender a cosas que se mueven en el horizonte. Por eso luego volver la atención hacia las que están fijas, como un libro, cuesta muchísimo más.

Mito 4. Las nuevas tecnologías se asocian a la felicidad.

«¿Es usted más feliz ahora que hace 20 años, cuando no tenía móvil? No lo creo», cuestiona Bilbao. «Es verdad que cierto uso activa la «dopamina», que hace que nos recorra una pequeña sensación de placer, pero ya está. Ni te van a hacer mejor persona, ni te van a cambiar la vida». Sin embargo, prosigue Bilbao, «cuando un niño ayuda a quitar la mesa, cuando nosotros hablamos con ellos, cuando ayudamos a una persona a cruzar la calle… En esa interacción con otra persona sí que se siente una experiencia de satisfacción».

Mito 5. Las nuevas tecnologías mejoran la concentración del niño.

Aquí hay que diferenciar entre entretenimiento o estimulación, señala este neuropsicólogo: «la estimulación es desde dentro hacia el exterior. El entretenimiento es al revés, desde fuera hacia el interior. Así pues, la tecnología nos tiene entretenidos pero no estimulados ni concentrados». Además, añade, «hay que saber que a mayor concentración, mayor capacidad de aprendizaje, de resolución de problemas… A los niños que viven en lo digital y están acostumbrados a estímulos rápidos les aburre el colegio, porque va demasiado lento, los libros les suponen un «rollazo», porque hay que ir una palabra detrás de la otra… En consulta vemos casos de niños que prefieren hablar con 15 amigos por las redes sociales a jugar con uno en la vida real».

Por eso es muy importante que desde pequeños les enseñemos cómo van a ser felices en su vida real. Es decir, ayudando a su hermano a hacer los deberes, en lugar de jugando toda la tarde a videojuegos». O lo que es lo mismo, fomentando el desarrollo de su lóbulo frontal, aquel desde donde se gestiona el autocontrol, la paciencia, el saber ajustarse a las normas sociales…».

De esta forma, concluye, «cuantas más pantallas, más apagado está el lóbulo frontal. Si con dos años no les ponemos límites, y en la adolescencia, con toda su carga hormonal -similar a la de una mujer que acaba de dar a luz- les quieres quitar el ordenador, o la conexión a internet, y se vuelven como un orangután al que se le quita su cría». La idea, concluye, «es introducir normas claras y que ayuden a tolerar la frustración cuanto antes».

Consejos de «uso» por este neuropsicólogo: «No dejéis que otros padres decidan por vosotros»

  1. Cuando dejarles jugar a la Play…

En esto el neuropsicólogo Álvaro Bilbao es tajante: «no dejéis que otros padres dedican por vosotros. «Es que mis hijos son muy buenos con el Fortnite». Tú eres el único responsable de lo que hagan tus hijos, y el que tiene que tomar las decisiones de cuándo y cómo darles acceso». A su juicio, la edad que considera para jugar a estos dispositivos es de los seis años. Pero advierte de un caso visto en su despacho, hasta donde llegó una madre con un niño que estaba todo el día dibujando, hasta que se hizo con la Play. «El niño le dijo a su madre: «es que ya no me gusta dibujar». ¿Por qué? Porque a su cerebro estriado dejó de interesarle, de saberle «rico» coger un lápiz y un papel, como quien dice».

  1. Poner normas claras (y antes) y firmeza.

Es decir, expone Bilbao, «que si los Reyes Magos han dejado un nuevo dispositivo en casa… Las normas se ponen antes de jugar porque así nos vamos a ahorrar la escena del gorila», recuerda. «Normas claras y ser firmes con ellas».

  1. Graduar el uso.

«Esto es importantísimo», insiste este experto; «la estrategia más eficaz para que tengan autocontrol es graduar el uso. Si es capaz de devolverlo después de media hora, podemos aumentar a 45 minutos». «El tiempo debe ser limitado. El niño tiene que ser capaz de parar cuando se lo digamos. Los estudios hablan de un tiempo máximo, además, de 45 minutos, porque después empieza a ser nocivo».

«Aunque debemos saber que ningún niño lo va a dejar a la primera, sin enfados, sin gritos… Tenemos que tener claro que si cuando se lo quitamos hay enfado, el menor no tiene todavía autocontrol».

  1. No usar la tecnología en esperas…

«No usarla ni para esperar, ni para distraer al niño cuando vamos al pediatra, o para comer… porque interfiere en la atención. Y en ese momento, tampoco está papá mirando el móvil… Porque si yo le enseño al niño que cada vez que tiene que esperar o concentrarse en otras situaciones de la vida va a existir un móvil de por medio, luego no será capaz de atender. Debemos fomentar la espera».

  1. Espacios libres de tecnología en casa.

«Ya hay evidencia de que los niños que cenan con sus padres, con la televisión apagada, sacan mejores notas. Reducen los niveles de estrés, de cortisol… Hay un consenso de que el diálogo que se produce ayuda a estructurar la atención, el lenguaje…». Y después de cenar, nada de dispositivos. «La luz azul retrasa la aparición de la melatonina.

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